A lo largo del curso, semanalmente, hemos elaborado
un libro de recetas.
Cada alumno ha elaborado su receta, para ello, ha
escrito los ingredientes necesarios y la elaboración de uno de sus platos o
postres favoritos sin repetir los que ya estaban escritos. Luego ha hecho un
dibujo del plato elegido.
Al traer a clase su receta, la han leído y han
enseñado sus dibujos a sus compañeros.
Al acabar nuestro recetario, todos se lo han llevado
a casa para poder leer las recetas de sus compañeros y poder copiar o hacer
aquellas que les han gustado o que quieren probar.
Ha sido una actividad muy bonita porque como entre los
alumnos tenemos niños y niñas que sus padres y madres son de otros países y han
hecho recetas típicas de esos lugares.

